¿Quiénes somos?

Consultoría tecnológica con recorrido. Sin humo. Sin postureo.

Lo que sí somos

  • Ingeniería de software aplicada a negocio.
  • Gente sensata que explica sin jerga.
  • Un partner tecnológico para retos serios y ambiciosos.

Lo que no somos

  • Consultoría de “PowerPoint”.
  • Marketing digital y webs de trámite.
  • Humo con palabras bonitas.

SEIDEL nace en 2008, cuando muchas empresas todavía estaban descubriendo lo que era una web.

Empezamos, como casi todos, haciendo de todo un poco: páginas web, marketing digital y pequeños programas de gestión. Fue una etapa lógica y necesaria. Pero con el tiempo tuvimos claro algo: no queríamos quedarnos ahí.

Hoy, casi veinte años después, SEIDEL se centra en proyectos serios para organizaciones con retos reales: estructuras complejas, necesidades corporativas y soluciones pensadas para durar.

Vale. Ya sabes quiénes somos y de dónde venimos...

¿Y qué hacemos exactamente?

¿Qué hacemos?

Ordenar, transformar y escalar tecnología en empresas que juegan en serio.

En qué nos enfocamos

  • Transformación digital real (no cosmética).
  • Ingeniería de software en entornos corporativos.
  • Sistemas de gestión y automatización de procesos.
  • Integraciones, evolución y escalabilidad.

No hacemos marketing digital. No hacemos “una web porque hay que tenerla”. Y no entramos en proyectos pequeños sin recorrido.

Ayudamos a empresas grandes y medianas a ordenar, transformar y escalar su tecnología. Diseñamos y desarrollamos software de gestión a medida, soluciones corporativas y proyectos de innovación pensados para durar, crecer y adaptarse a la realidad de cada organización.

También acompañamos iniciativas de transformación digital ligadas a programas y fondos públicos, siempre con el mismo enfoque: pies en el suelo y objetivos claros.

Pues, en líneas generales, esto es lo que hacemos.

¿Quieres saber cómo lo hacemos?

¿Cómo trabajamos?

Con método, transparencia y sentido común.

Así lo hacemos

Diagnosticamos el problema
Qué pasa, por qué pasa y qué impacto tiene.
Diseñamos el camino
Fases realistas, prioridades y entregables claros.
Construimos y dejamos orden
Código, despliegue y una base sólida para crecer.

Todo empieza por entender bien el punto de partida: cómo funciona la empresa, qué problemas reales hay y qué necesita mejorar. No proponemos soluciones antes de entender el problema.

A partir de ahí, definimos el camino juntos: qué se hace, cómo se hace y por qué se hace así. Sin tecnicismos innecesarios, y con decisiones compartidas.

Ya tienes la pauta general de nuestra forma de trabajar, pero...

¿Con qué criterio tomamos decisiones?

Nuestra forma de entender la tecnología.

Aquí es donde se nota el criterio: cómo decidimos qué hacer (y qué no).

Nuestros criterios de decisión

Impacto antes que brillo
Si no mejora algo medible (tiempo, errores, coste, control), no entra.
Simplicidad que escala
Menos piezas, mejor integradas. Lo sencillo se mantiene, lo complejo se rompe.
Sostenible y seguro
Pensamos en continuidad, trazabilidad, permisos y auditoría desde el minuto uno.
Independencia del cliente
Documentación, claridad y decisiones explicadas: nada de cajas negras.

Nos dan alergia las soluciones infladas, las modas vacías y los proyectos pensados para justificar presupuesto. Si algo se hace, se hace por un motivo. Y se explica.

Después del diagnóstico y el plan, llega lo importante: tomar decisiones. Y ahí es donde muchas empresas se atascan: demasiado ruido, demasiadas herramientas, demasiadas modas.

Para nosotros la tecnología es un medio, no un fin. Tiene que servir al negocio, no al revés. Por eso priorizamos soluciones que aporten control, estabilidad y crecimiento real.

La innovación no consiste en usar la última palabra de moda, sino en resolver problemas reales de forma inteligente y sostenible. IA, automatización, nuevos modelos… todo eso es potente, sí. Pero solo tiene sentido cuando se aplica con cabeza, con objetivos claros y con los pies en el suelo.

Si quieres, ahora te enseñamos ejemplos reales.

Ver casos reales

Casos reales, impacto real.

Proyectos aplicados, resultados concretos y soluciones que se pueden tocar.

Aquí no te vamos a contar historias bonitas sin contexto. Preferimos enseñarte proyectos reales, decisiones técnicas con sentido y resultados claros.

Si quieres ver cómo trabajamos cuando el reto es de verdad, el porfolio es el mejor punto de partida. Y si ya lo tienes claro, el siguiente paso es hablar.

Hablemos.

Si tienes un sistema que no escala, un proceso que no funciona o un nuevo reto tecnológico que quieres afrontar con garantías, podemos empezar con una conversación tranquila.

Sin compromiso. Sin tecnicismos. Solo lo importante: entender tu punto de partida y ver qué sentido tiene el siguiente paso.